Después de transitar a través de varias relaciones amorosas, varias horas de terapia y algo de investigación, llegué a la conclusión de que las cosas que hacemos por amor, suelen ser HORRIBLES. Tenemos bien clavada la idea del amor romántico, ese que llega en forma de príncipe azul.

Obviamente, todas queremos a un wey perfecto en toda la extensión de la palabra… Amoroso, detallista y absolutamente entregado e incondicional. Pero qué pasa cuando te enfrentas a la realidad y entonces, descubres que no existe ningún príncipe azul, porque seamos honestas, ningún hombre es infalible, y te encuentras con una horda hombres que se parecen más a un orco que a un príncipe azul.

Aquí, seguro me van a decir NOT ALL MEN. Pero, amigas, ya, es hora de dejar ese discurso porque si bien no todos son así, la mayoría tiene actitudes y permite cosas que no deberían.

Aunque no todo es culpa de ellos… También, hay que aceptar que nosotras permitimos muchas cosas y sobretodo, damos de más en ciertas situaciones en las que ni si quiera deberíamos involucrarnos.

TRIÁNGULOS AMOROSOS

Ya, sin juzgar… ¿Quién no se ha metido en un triángulo amoroso? Seguramente la mayoría. No voy a satanizar a nadie, hay quienes lo hacen por gusto, algunos que no sabían que había un tercero involucrado y otros que aun sabiéndolo, se avientan a hacerlo.

La cosa aquí es que cuando tú te involucras con una persona que tiene pareja, la que más las lleva de perder, eres tú. Porque esa persona, no va a dejar a su pareja y si lo hace, muy probablemente te haga lo mismo a ti.

Además, aceptas que alguien te dé migajas de su tiempo y, por si eso no fuera suficiente, siempre estás en último lugar. En este tipo de situaciones, nunca vas a ser la prioridad de la otra persona.

Y sí, esto es algo que hacemos por amor… Pero por falta de amor propio.

La soledad es cabrona, pero es más cabrón conformarte con una relación a medias y sin compromisos.

DEJAR TODO POR ESTAR CON TU PAREJA

Esto es un clásico, porque nos han enseñado que el amor debe ser entrega total. Ojo, no estoy diciendo que no debe ser así, pero siempre hay que recordar que tú eres un ser humano independiente y hay vida más allá de tu pareja. Están tus amigos, tu familia y las cosas que te gustan.

En este punto, el mejor consejo que te puedo dar, es que no permitas que tu pareja y tú, se conviertan en un solo ser. Porque cuando perdemos la individualidad, nos perdemos a nosotros mismos y cuando esa relación se termina, debemos reconstruir nuestra vida desde cero.

Todas esas personas que dejaste de ver por estar con tu pareja, o las actividades que ya no haces por dedicarle más tiempo a tu relación, ya no están. Entonces, viene el cambio brutal en el que te enfrentas a una realidad súper dura. 

PONER A TU PAREJA ANTES QUE A TI

Esta es una de las peores cosas que hacemos por amor.

En cualquier situación, siempre siempre debes estar tú primero. Es muy fácil dejarse llevar por las necesidades de la otra persona y empezar a descuidar las propias.

Dejar que sus problemas o preocupaciones sean más importantes que los tuyos, genera un círculo vicioso en el que puedes, incluso, desarrollar enojo hacia tu pareja por no darse un tiempo de escucharte o atender tus problemas. 

Que te tachen de egoísta, ocúpate siempre de cubrir tus necesidades antes de querer cubrir las de alguien más.

TOLERAR MALTRATOS

Nunca, bajo ninguna circunstancia, se justifica el maltrato. Si tu pareja no puede poner ni tantito esfuerzo por hablarte bien o dirigirse a ti con respeto, NO VALE LA PENA. 

Salir de una relación violenta es muy complicado porque se desarrolla una dependencia hacia la pareja, normalmente cuando existe una situación de maltrato, el maltratador manipula a la víctima para convencerla de que es su culpa y merece lo que le está pasando.

No, nunca es tu culpa y tampoco te lo mereces. Si estás en una situación así, pide ayuda y no permitas que esto llegue al punto de no retorno. 

CREER QUE VA A CAMBIAR

Desde ya, te digo que la gente no cambia si no quiere hacerlo. Tampoco eres la madre Teresa como para creer que con tu amor y cuidados tu pareja va a cambiar.

No es real, la gente que de verdad cambia, cuando necesita hacerlo, no antes ni después. Ni tampoco es tu responsabilidad hacerte cargo de ese cambio, porque por más que te duela, nada de lo que hagas va a hacer que esa persona decida dejar de ser lo que es. 

SER INFELIZ

Llega un punto en el que te das cuenta que no eres feliz. No importa lo que suceda, nada te hace sentir bien. Es ahí cuando deberías cuestionarte, si vale la pena sacrificar tu felicidad por tratar de hacer feliz a alguien más. Nada ni nadie, es más importante que tú.

Si tú te reconoces en esta lista, tal vez es un buen momento para detenerte y pensar si quieres seguir ahí. El amor no se trata de sufrir ni de sacrificar las cosas que te hacen feliz, se trata de aprender a convivir, respetarse y aceptarse.

Las cosas que hacemos por amor, tienen que ayudarnos a crecer, siempre para mejorar, no para restar. El amor no viene de la mano del sufrimiento y si no se siente bien, créeme, ahí no es.

Así que ponte chingona… Si algo no se siente bien, ahí no es. Nadie que de verdad te quiera, te va a poner en una situación que no te haga sentir bien o con la que no te sientas cómoda.

Ahora tú cuéntame, ¿qué otras cosas has hecho en el nombre del amor?

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